Yo no tuve hijos varones, pero mis yernos fueron también grandes sabios de la Torá. Uno de ellos fue Rabí Iaakov Tam, otro fue Rashbam. Mis nietos y discípulos formaron una academia de estudios muy singular, y eran llamados los Tosafot, cuyo comentario al Talmud, también ocupa un lugar de relevancia.
Durante sus últimos años de vida, yo pasé a tenes mi tranquilidad perturbada por los graves sucesos que sacudían a la comunidad judía. Era la época de las Cruzadas.
Mí corazón estaba quebrantado por las atroces penurias que le tocaban vivir de cerca, y mi pesar es fielmente reflejado en la poesías que escribió, muchas de las cuales pasaron a formar parte de nuestras oraciones, especialmente en las Selijot.
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